¿Cómo tener la mente de un emprendedor? ¿El emprendedor nace o se hace? Estas preguntas suelen ser muy comunes cuando hablamos de mentalidad empresarial en el entorno de una Escuela de Negocios donde se imparten los prestigiosos máster MBA (Master in Business Administration).


Lo cierto es que la mente del emprendedor se trabaja y se mejora a lo largo del tiempo, ya que los buenos emprendedores no necesariamente se limitan a crear una idea y luego limitarse a gestionar el proyecto empresarial, sino que son una fuente continua de creación de nuevas propuestas con soluciones innovadoras y posibilidades de crecimiento como negocios escalables.

De hecho, no pocos emprendedores, después de haber puesto en marcha su idea de negocio, y haber logrado llamar la atención de una gran multinacional, venden la empresa para poder enfocarse en otros proyectos. Veamos algunas de las habilidades y cualidades que debe tener todo emprendedor.

 

1. Tener visión de mercado

Un emprendedor puede empezar sin tener apenas un proyecto. En el momento de crear la empresa, a partir de un Plan de Negocio, aún no se obtienen beneficios y tiene que saber pilotar el negocio hasta encontrar un punto de equilibrio en el que los ingresos superen a los gastos y se mantengan en crecimiento.

Esto implica ser capaz de poner el foco en el mercado, sus necesidades y deficiencias, y en cómo la nueva propuesta puede satisfacerlas. Desde una mentalidad cortoplacista, sin marcar unos plazos para el análisis de desarrollo del proyecto, es muy difícil llevar una idea a buen término.

 

2. Gestionar bien el tiempo

Un emprendedor tiene un plazo para poder desarrollar su proyecto, que depende del volumen de la inversión que haya logrado conseguir.

Por tanto, su gestión del tiempo debe ser exigente y profesional, ya que no es posible alargar en el tiempo de forma indefinida la puesta en marcha del negocio. Debe crear un calendario de trabajo y mantenerse fiel a éste para poder lograr los objetivos marcados. Al mismo tiempo es necesario aprender a gestionar la energía para desarrollar actividades al máximo rendimiento, lograr la máxima productividad  y conseguir un entorno de trabajo creativo y repleto de armonía.

 

3. Evolución y aprendizaje constante

El emprendimiento no consiste en crear empresas. Cualquier proyecto emprendedor debe hacer una aportación que justifique su creación. Esto implica que los buenos emprendedores se mantendrán en un aprendizaje y evolución constante, analizando cómo se hacen las cosas actualmente en el mercado y cómo pueden mejorarse.

Descifrar qué es lo que falla en la competencia y qué es lo que necesita el público es esencial para definir la actividad de un emprendedor. Es por eso que los emprendedores no temen a la tecnología, sino que la utilizan a su favor buscando aplicaciones que puedan aportar el mayor valor al cliente.

 

4. Liderazgo y trabajo en equipo

Todo buen emprendedor conoce la importancia del trabajo en equipo y la necesidad de delegar. Disponer de un equipo de trabajo y aunar el conocimiento de múltiples profesionales es determinante para poder crear un proyecto empresarial. Eso implica aprender habilidades de liderazgo que permitan poner a trabajar a un equipo y sacar lo mejor de cada persona.

Además, un emprendedor debe ser consciente de que necesita tener mentores y consultores con los que potenciar sus conocimientos. No puede abordarlo todo sin estudiar, analizar y entender realidades que probablemente ahora no conozca en profundidad. La necesidad de un aprendizaje constante es una seña de identidad del buen emprendedor.

 

5. Foco en los resultados

El emprendedor está orientado a resultados. Un proyecto empresarial sólo es tal cuando genera beneficios y proporciona soluciones a los problemas y las necesidades de la sociedad.

Por eso el emprendedor tendrá una mentalidad analítica, será cuidadoso en la gestión del presupuesto y analizar los resultados de sus acciones para optimizar y mejorar sus procesos de forma constante y eficaz. Además, no se dejará amilanar por los fracasos, y experimentará y cambiará los procesos que tenga que cambiar para lograr los objetivos.


Estas cinco áreas principales que caracterizan la mentalidad del emprendedor pueden trabajarse y mejorarse a través de la formación continua, la experiencia y las relaciones personales, conociendo a empresarios, directivos y emprendedores que han andado antes el mismo camino.